La entrada era libre para todo el público que estuviera enterado del evento (gracias a un amigo del Facebook que me avisó) y totalmente gratis. Al ingresar, una bella alemana daba la bienvenida a los asistentes (claro, en idioma español). Luego, una gran carpa cubierta dominaba gran parte de la superficie, donde estaba la tarima (al llegar había unos simpáticos alemanes interpretando música típica) y muchas mesas donde había gran cantidad de personas.
La primera impresión que me impactó de manera muy positiva era que ningu
Volviendo al evento en sí, junto a la gran carpa cubierta había en los alrededores casitas tipicas teutonas, donde había negocios de diversa índole (desde delikatessen, agencias de viajes, reconocidas firmas alemanas y hasta la Deutsche Welle, el canal alemán).
Mucha alegría había en la feria, la integración de la colonia alemana y los colombianos era sumamente cordial, ahí me acordé de las palabras de Chela en la última Ronda, la verdadera cultura cervecera debe estar acorde con las costumbres del país, y que tradiciones extranjeras influyan positivamente, generando armonia y perfecto complemento. En el Oktoberfest me di cuenta que si es posible lograrlo, y el resultado fue magnífico.
La tarde seguía su curso y más y más personas llegaban, la fila para comprar cerveza se hacia interminable, hasta que en la tarima, un alemán dice al público "lo sentimos, pero la cerveza se agotó"
Otra de las impresiones que me marcó gratamente es que en la multitud había gente de todas las esferas sociales, desde el más acaudalado ejecutivo hasta el más sencillo trabajador, y todos se sentían muy bien, se sentían como en casa, todo el mundo era amigo, la camaradería era evidente. Nadie se sentía solo o extraño. (La verdadera cultura DEBE integrar a toda la sociedad, DEBE incluir a todos, sin distinción de rango social, económico, religioso o político).
Ya por la noche, vino el toque autóctono colombiano, el invitado para finalizar la feria era el grupo de música tropical los Alfa 8. La energía era evidente, los asistentes estábamos en completa euforia, baile, mucha alegría. Al principio, los alemanes (sobre todo los musicos) estaban un poco extrañados acerca de esa música llena de percusión y trompetas, y más de los bailes, pero luego, se dejaron contagiar de la alegría del grupo y se lanzaron a la pista a bailar. Las culturas teutona y colombiana se habían integrado perfectamente al calor de la música, y la cerveza dando placer y liberándonos de todos los apuros y preocupaciones de la vida cotidiana.
Como conclusión, un excelente evento, la posibilidad que la gente probara cervezas diferentes fue uno de los aspectos más relevantes, la integración cultural y social, en fin, un evento que DEBE repetirse.
4 comentarios:
estuvo muy bueno!, lastima la lluvia, la cerveza me la imaginaba en jarros grandes y mucha mayor variedad de comida.
pero en general ...excelente...XD
Hola! Te escribo para comunicarte que estas oficialmente invitado a LaRonda #5, esta vez pago yo. Desde mañana viernes 10 de octubre a las 9 de la mañana (hora española) tendrás en El Universo de la Cerveza una ronda más en la que dar tu valiosa opinión. Te espero.
Pero el universo de la Cerveza que da en España---
Johan, es que el blog está participando de la Ronda de bloggers cerveceros, donde se discuten temas afines con otros aficionados en todo el mundo.
Gracias por la visita.
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